15 de noviembre de 2021

TRÁGALA


El Congreso ha aprobado con fugas de votos y plante de varios grupos parlamentarios, entre ellos ERC, PNV, Vox y Cs las designaciones de cuatro miembros del Tribunal Constitucional (TC), el Defensor del Pueblo y seis del Tribunal de Cuentas. Las fugas son de diputados de PSOE y UP que no han respetado la disciplina de partido por considerar que los candidatos propuestos por el PP para el TC atentan contra la independencia de las instituciones del Estado. El plante de los partidos referidos responde más que nada porque a ellos no les han consultado previamente, esto es, que no han podido participar en el enjuague protagonizado principalmente por PSOE y PP.

Las designaciones de Concepción Espejel y Enrique Arnaldo para el TC desde que se supo que eran propuestos por el PP han originado mucha polémica, dado el currículum partidista y antisocial de ambos, sobre todo Arnaldo.

La propuesta del PP que ha sido todo un trágala, tiene varias vertientes. Por un lado, para que fuese difícilmente aceptable por el PSOE y UP en el marco del acuerdo y que la rechazaran para poder continuar con el discurso de que el Gobierno se niega a renovar las instituciones queriendo controlarlo. La otra, es todo un mensaje a aquellos juristas que están en su órbita de influencia, en el sentido de que el PP siempre paga los favores pasados y con creces. Una manera de seguir controlando tribunales, dado las causas judiciales pendientes que aún tiene el PP. Y por último y no menos importante, es para demostrar a los suyos que se mantienen firmes en sus propuestas.

Por su parte, la aceptación del PSOE y UP de ambos juristas propuestos por el PP, a pesar de saberse la meridiana falta de imparcialidad que consta en sus trayectorias en la judicatura, políticamente es una buena jugada para desactivar el discurso del PP respecto a sus manifestaciones que ante todo quiere una justicia despolitizada. Los hechos le contradicen y en el futuro aún más, cuando en el seno del TC se tenga que dirimir causas pendientes de especial relevancia política y social. En este marco, la apelación que han hecho PSOE y UP a la disciplina de partido para que sus parlamentarios emitan su voto a favor, se puede entender, aunque no compartir.

Del mismo modo, se puede entender que algunos parlamentarios de PSOE y UP hayan decidido emitir su voto en contra anteponiendo la ética y moral en el sentido de su voto a la disciplina de partido y a la jugada política. Esta actitud es de valorar, aunque no siempre esta indisciplina parlamentaria conlleva actitudes ética y moral reseñables como en esta ocasión.

A buen seguro, el trágala del PP, poco efecto tendrá entre sus votantes. La derecha pocas veces cuestiona estas actitudes, sino que las aplaude valorándolas como victorias. Pero en la izquierda, en su tradicional autocrítica, sí que puede pasar factura. No se sabe si este hecho ha sido suficientemente valorado en el seno de la coalición de gobierno.

En cualquier caso, es el TC quien se va a ver, más aún si cabe, afectado especialmente en su imagen y credibilidad. Para unos, la imagen y credibilidad de este alto tribunal, están supeditadas a su interés partidista y para otros la subordinan tras una maniobra política.

La imparcialidad y pulcritud del TC deben estar por encima de cualquier otra consideración, en un estado social de derecho, lo demás huelga. ¿Qué ciudadano podrá apelar con confianza al TC si considera sus derechos soslayados viendo la trayectoria de algunos de sus miembros?


Puño en Alto

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