25 de abril de 2021

JAJAJAJAJAJAJAJA…...

 


La sonora carcajada de incredulidad e hilaridad ha recorrido como una ola toda la ciudad, aún el eco de la misma suena desde esa alejada barriada abandonada a su suerte hasta esa otro residencial que sufre como pocos la pestilencia de una gestión política.

Cuando se tiene comprado un medio de comunicación, hasta el límite de ser la única razón de su subsistencia económica, puede pasar, y de hecho pasa, que en el intento de contentar y agradar a su sustentador económico cometa excesos que lejos de su objetivo del ensalzar su figura política ocasione toda clase de chistes, chascarrillos y mofas al respecto, cayendo en un ridículo no contemplado.

Eso de que el alcalde de la Sanlúcar del Santo Régimen impulsa la renovación de su partido a nivel andaluz no solo suena, sino que está sirviendo de cachondeo en todos los corrillos y mentideros de la ciudad, pero más allá del choteo, aunque sea de manera somera, merece un pequeño análisis.


El alcalde y la virreina del Santo Régimen local y provincial, respectivamente, fueron acérrimos defensores de la llamada Sultana. Deben recordar el autobús que desde la localidad fue a Madrid en su apoyo y contra los pedristas. Todos muy contentos y alborozados profiriendo cánticos a favor de la Sultana y contra los sanchistas. Ahora, caída en desgracia aquella, la apuñalan por la espalda subiéndose a ese carro de una supuesta renovación de su partido en Andalucía que pretende abanderar ese otro alcalde espadachín capitalino, que nada más es quítate tú porque Pedro quiere que sea yo. Igualmente hay que recordar que la virreina provincial junto al alcalde, su mano derecha en aquellos tiempos, ya en su día traicionó a un familiar para llegar a la alcaldía.

Entre lágrimas en los ojos de la risa, los sanluqueños se preguntan qué renovación impulsará un alcalde cuyo nivel político deja mucho que desear, siendo más conocido por sus recurrentes churretes que por sus logros en su gestión municipal, capaz de abrazar al diablo con tal de conservar su sillón. También no son pocos los que piensan que, si la renovación o regeneración de su partido tiene que venir de mano del alcalde de los churretes que Dios, de existir, los coja renovados.


El alcalde y la virreina provincial llevan con cargos institucionales más de 14 años, han hecho de la política su exclusivo modus vivendi y cabe preguntarse qué renovación van a abanderar o impulsar si en ellos poco cabe más que clientelismo y compra de voluntades.

El susodicho alcalde de la Sanlúcar del Santo Régimen nunca antes había mostrado interés por la política de partido fuera de los límites de la ciudad, y hay quien lo interpreta que llevado por el miedo a no renovar en las próximas elecciones municipales la alcaldía y, por ende, su único sustento económico, dado el desastre de su gestión municipal, está preparándose una alternativa sumándose a una oportunista operación renovadora de su partido, de la misma manera que hizo en su día la virreina provincial.


Por último, me tomo la licencia de terminar con el siguiente ripio: El renovador que renueve lo que se tiene que renovar, buen renovador será. Pero el renovador que no viene renovado, tan solo risas y carcajadas levantará. 


Puño en Alto


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