27 de febrero de 2021

UN MALDITO QUILOMBO


La Real Academia Española define quilombo como “lio, barullo, gresca, desorden”. A Quilombo se le llama también a cualquier ocasión conflictiva, de difícil resolución. En el sur americano adquiere algunos significados más peyorativos aún, que animo se consulte para obtener una visión semántica más amplia del término y se entienda mejor esta sucinta reflexión. 

Esa ciudad abandonada a su suerte de la Costa Noroeste lleva décadas inmersa en un quilombo desde el punto de vista político, económico y social. Hay quien mantiene que este lio, barullo, gresca y desorden se irradia desde la institución municipal llegando a afectar a todos los rincones de la ciudad. Por contra, hay quien dice que lo que ocurre en el Ayuntamiento no es más que el fiel reflejo de una idiosincrasia popular. Hay quien sostiene que es fruto de una mala suerte mantenida en el tiempo y los que creen que es debido a una mal entendida idea colectiva de sálvese quien pueda.

Entre el aspecto político, económico y social de este quilombo hay una simbiosis que hace difícil determinar dónde termina uno y dónde empieza otro.  El partido en el gobierno local, con bastones circunstanciales intermitentes desde el 2007, ha estado más interesado en el mantenimiento de la subsistencia económica de unos cuantos desde la alcaldía que en mejorar la ciudad devastada que encontró, hasta el límite de implantar un régimen, como desde este mismo foro se ha denunciado con anterioridad. La compra de voluntades dentro y fuera de la institución municipal ha sido su único leitmotiv desde el 2007 y ninguna iniciativa política que se haya podido poner en marcha para supuestamente mejorar la ciudad o la calidad de vida de los vecinos, se hubiesen tomado si no conllevara la compra de voluntades y la expansión de su clamorosa, escandalosa y repugnante red clientelar.

En este quilombo no debe ser casual que en todos los periodos de mandatos desde el 2007 se haya producido en el seno de determinados partidos de la oposición disensiones que han acabado beneficiando de una forma u otra al partido en el gobierno local y no hay quien no la relacione con una presunta compra de voluntades. En el presente mandado hay unos tránsfugas que al parecer van a estar “cuidados y mimados” hasta las próximas elecciones municipales para que se puedan presentar con nuevas formaciones políticas y, de esta manera, debiliten a sus partidos de origen y dividan aún más a sus electores, beneficiando, más que nada, al principal partido en el gobierno local.

Como prueba de ello, es que los presupuestos municipales recién aprobados han sido negociado o consensuado con el representante de la extrema derecha en el pleno municipal, protagonista de unos de los dos casos de transfuguismo.   Los planteamientos misóginos, xenófobos y demás lindezas retrógradas del susodicho han sido blanqueados sin miramientos ni consideración. No se sabe, si dichos presupuestos también han sido objeto de negociación con el otro concejal tránsfuga. No sería nada extraño ni casual.

De la misma manera, tampoco debe ser casual en este quilombo, que toda asociación o colectivo de cualquier índole que surja en defensa de unos legítimos intereses, siendo critica con la gestión municipal, al tiempo terminen saltando por los aires por desavenencias entre sus representantes o cuando no, sus cabecillas integrando las listas electorales del partido en el gobierno local. Si no se da estas circunstancias, igualmente desaparecen porque sus representantes e integrantes más significativos son perseguidos sin consideración alguna hasta que abandonan o cejan en sus pretensiones y actividades en la defensa del colectivo o asociación. En caso contrario, están los colectivos y asociaciones manipuladas por sus representantes, quienes están siendo muy primados gracias a su abnegación a la causa particular del gobierno local.

Solo a los más ingenuos se les puede escapar el llamativo hecho de que el principal partido en el gobierno local sea el más votado en aquella barriada absolutamente abandonada en todos los aspectos donde, a su vez, se da una execrable actividad contra la salud pública que acapara cada dos por tres los titulares de los medios de comunicación, cuya importancia en lo económico y social se le ha pretendido quitar desde la máxima representación municipal.

La nauseabunda utilización del estado de necesidad personal o colectiva en una ciudad con el considerable desempleo y pobreza como medio de proselitismo solo refleja el escaso nivel ético y moral de quienes tienen el deber de satisfacer esas necesidades desde el derecho y no desde la claudicación a unos infames intereses. Mantener un estado generalizado de necesidad en lo económico y social es el campo propicio para manipular y desarrollar el clientelismo político.

Probablemente en todas y cada una de las creencias anteriormente citada sobre los fundamentos del quilombo hay mucha razón, por lo que se puede, sin errar, afirmar que a la ciudad entre unos pocos la están matando y ella sola se está muriendo. Pero, todo ello no puede servirnos para pensar que la ciudad está padeciendo algo parecido a un mal divino, contra el cual solo cabe la resignación sumisa, todo lo contrario, hay solución para salir del quilombo instalado, si de manera colectiva, se pone pie en pared.

La mayoría de los ciudadanos de esta abandonada ciudad son gente decente y trabajadora, pero su desafección está favoreciendo que unos cuantos indeseables sigan determinando de manera caprichosa su presente y su futuro. El silencio de esa mayoría silenciosa por omisión está favoreciendo este maldito quilombo y en sus manos está decir basta mandando a esas infecciosas garrapatas al ostracismo del cual nunca debieron salir.


Puño en Alto


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