14 de enero de 2021

AYUSO ES COMO MORA, MORA ES COMO AYUSO

 

No se trata de hacer un ejercicio artificial ni gratuito, simplemente es que, para pesar de los ciudadanos sanluqueños y madrileños, hay un evidente paralelismo entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Sanlúcar de Barrameda, Víctor Mora. Ambos políticos representan a partidos distintos y supuestamente antagónicos, al menos en lo teórico, pero ello no evita su semejanza en el fondo y en las formas de sus actitudes y políticas.

Ni a Ayuso ni a Mora, teniendo ambos formación universitaria, se les conoce ocupación laboral ni profesional al margen de la política. A Mora, tan solo un contratito que le proporcionó el PP cuando gobernaba la ciudad antes de que se presentara a las elecciones municipales de 2007 y a Ayuso, la ocupación de llevar el twitter de Pecas, la perra de Esperanza Aguirre, cuando esta presidia la Comunidad madrileña.

Ambos profesan una muy reconocible insensibilidad social, que ni se preocupan esconder ni disimular, así como un estilo faltón en los modos y formas, y una inequívoca tendencia autoritaria. Negar la realidad y lo evidente, además de mentir de manera desvergonzada lo hacen sin despeinarse ni ruborizarse, además de hacer gala de un impensable cinismo político.

El capitalismo de amiguetes, el castigo a colectivos críticos con su gestión, la irrefrenable tendencia a privatizar los servicios públicos, la compra de voluntades dentro y fuera de la administración, el cortoplacismo, la búsqueda inmediata del rédito político en todo momento, el clientelismo político, la falta de transparencia y la utilización de medios públicos en beneficio propio son elementos que caracteriza su acción política.

La confrontación política por confrontar con otras administraciones, sobre todo para eludir su responsabilidad, su ineptitud e incompetencia, como también las propias consecuencias de su nefasta gestión caracteriza igualmente de manera evidente su labor, sin olvidar la tendencia a criminalizar al opositor político, empleándose duro e implacable con los débiles y dóciles con los poderosos.

Por otra parte, tanto Ayuso como Mora se rodean de un coro de paniguados, estómagos agradecidos arribistas e ineptos que los jalean y alaban en todo momento. Ambos utilizan su partido no como herramienta política para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, sino como herramienta eficaz que procure su sustento económic
o personal que de otro modo no obtendrían. Y ambos han elegido a Cs como socio de gobierno a los que utilizan y se dejan utilizar como comparsa a cambio de un plato de lentejas.

En el caso de Sanlúcar, el supuesto socialista que ocupa la alcaldía le tiene cogido, con sus formas y sus políticas, el terreno al PP y en el caso de Madrid, la presidenta popular de supuesto centro derecha le tiene cogido el espacio a la extrema derecha, al declararse descaradamente seguidora y defensora de Trump, hasta el punto de imitar sus propias formas y despropósitos en todo momento.

No solo son parecidos en todo lo anteriormente referido, sino también en sus obvias limitaciones políticas como gestores y gobernantes, empeñándose continuamente en demostrar que la honestidad, honradez y ejemplaridad no son sus principales virtudes.

Estas y otras muchas semejanzas que Mora y Ayuso personalizan, no hacen más que dar razón, con algunas excepciones, a lo que se dice de forma escatológica sobre PSOE y PP, que en el caso de los referidos lamentables y prescindibles políticos se podría actualizar e igualmente personalizar, sin tener que recurrir a ninguna expresión escatológica, diciendo que para madrileños y sanluqueños, ambos son caras de la misma “devaluada” moneda.


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