29 de octubre de 2020

…Y AL FINAL NO SE FUE, NO SE FUE

 Anunció que se iba con un discurso pretendidamente grandilocuente en lo emocional que expresaba una supuesta frustración y decepción, no exento de patrioterismo casposo en lo nacional como en lo local. No se fue por el fascismo irredento que resume por los cuatro costados la formación política por la que se presentó en mayo de 2019, ahí no se sentía incómodo, sino porque se había convertido en un chiringuito cortijero de todo por la pasta, y eso si que le incomodaba, según sus propias palabras.

Todo lo ocurrido hace apenas un mes me ha hecho recordar la canción de José Luis Perales, esa que en su día levantó alguna que otra polvareda allá por 1979, que decía:

Ayer se fue,
tomó sus cosas y se puso a navegar,
una camisa, un pantalón vaquero y una canción.
¿Dónde irá? ¿Dónde irá?
……………
Y se marchó
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó estelas en el mar.

Me lo ha recordado porque nada de esto ha pasado. Sigue estando y en el mismo sitio donde estaba, representando a lo que decía no querer representar, por lo que podemos decir sin temor a equivocarnos que, al igual que otro concejal en la misma corporación sanluqueña autollamado a asaltar los espacios celestiales, que se ha ido, pero poco.

¿Qué ha obrado el milagro? Pues una cosa tan sencilla como prosaica: la pasta, en forma de asignación al grupo municipal y un contrato de funcionario de empleo. De irse al grupo de los "No Adscritos" perdía la asignación económica municipal que recibía su grupo, así como, el contrato a un funcionario de empleo. Decía querer huir del chiringuito aquel, pero lo que ha demostrado es que, ya que no le dejaron pertenecer al grupo de privilegiados del aquel chiringuito, pues en menor medida, se monta su propio chiringuito. ¡¡Viva España y Viva Sanlúcar!!

Al final, en ambos casos no se han ido o, mejor dicho, ya que hasta ahora no han comunicado formalmente ante la corporación municipal el abandono de la formación política por la cual fueron elegidos concejales se han ido pero poquito y no por otra cosa que por el dinero. Me permito recordarles a lo que suena sus actitudes con unas estrofas de un poema, no del poeta Martínez Sarrión ni de Francisco Ayala, sino aquello que decía Quevedo de forma tan atinada: “Poderoso caballero don dinero pues da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero, dando calidad al noble como al pordiosero”.

Y ahí están, calentando el sillón del pleno municipal, sin pena ni gloria, sin presentar iniciativa alguna si las tuvieren, ya que las tendrían que presentar bajo la denominación de la formación política que han abandonado, cosa que al parecer abominan, poniéndose la coherencia y la dignidad por montera para salvar un asunto mayor en el ejercicio de sus intereses particulares que poco o nada coincide con el interés general que implica de forma inherente el ejercicio de sus cargos públicos.

Aunque no creo lo que se suele decir de que los extremos se tocan, hay ocasiones en que no hay más remedio que reconocer que ciertos comportamientos de extremos se tocan, sobre todo cuando se trata de coherencia, esperando que no cunda el ejemplo. Del mismo modo, que tampoco creo que existan necesariamente celestinas que hayan ayudado, animado o protegido, pero como las meigas, haberlas haylas y ostentando relevante responsabilidad municipal.

Termino para no cansar ni cansarme con tanta hipocresía, recordando nuevas estrofas de la citada canción de Perales:

 Y se durmió
y la noche le gritó: Dónde vas,
y en sus sueños dibujó gaviotas,
y pensó: Hoy debo regresar.

Y claro que regresó, pero no yéndose. ¿A dónde iba a ir si no?



Puño en Alto

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