1 de octubre de 2020

CLIENTELISMO COMUNICATIVO LOCAL AL SERVICIO DE LA CAUSA

 Tener como título en su cabecera la palabra “Información”, un medio de comunicación que día sí y día también se dedica a desinformar o, en su defecto, se emplea a reproducir una visión parcial e interesada de la realidad local, cuando no, funciona como aparato propagandístico sin complejos al servicio del gobierno local, no solo supone un sarcasmo, sino más bien una anomalía democrática y social en una ciudad asilvestrada, desarticulada socialmente y en gran medida abandonada a su suerte. Máxime cuando, a pesar de su naturaleza como empresa privada, debe su existencia a una generosa subvención municipal bajo el concepto eufemístico de la promoción a la lectura.


El Clientelismo político, el clientelismo económico y clientelismo social dentro y fuera del Consistorio que se desarrolla desde el gobierno local desde hace muchos años, tiene su complemento pintiparado o requiere para su mayor eficacia de un medio de comunicación puesto al servicio de la causa.

Causa, que no es otra, que loar sin descanso la labor de quien le nutre además de la citada subvención, de una cuantiosa y nunca determinada propaganda institucional en sus páginas.

Dicho lo cual, lo de independiente que igualmente luce bajo su cabecera es una burla a la inteligencia colectiva, un cinismo periodístico que se pone de manifiesto de forma meridiana al comprobarse el trato desigual y discriminatorio que reciben las demás opciones políticas con representación en el pleno municipal. Sobre todo, aquellas que han osado poner en cuestión esa triste y lastimosa realidad o han denunciado en alguna ocasión el dispendio empleado en cuanto a espacio y estilo tipográfico respecto a algo que han pretendido que perjudique personalmente a algún representante de la oposición y, por ende, al partido que representaba.

En definitiva, con este medio de comunicación clientelar al mejor estilo de los existentes en las repúblicas bananeras se pretende que a los ciudadanos llegue un solo discurso y, si para ello, hay que demonizar a los que discrepan, se demoniza sin descanso, o en el mejor de los casos, se le margina u obvia descaradamente.

En dicho medio de comunicación, el rigor informativo o brilla por su ausencia o está absolutamente supeditado al exclusivo efecto propagandístico de un titular y una foto que contente las ansias manipuladoras de quienes les mantiene económicamente y les da razón de ser.

En otra ocasión, hablaré del otro medio de comunicación, en este caso, audiovisual, igualmente sustentado con fondos públicos municipales también puesto al servicio de la causa, que supone la otra pata comunicativa desde la que el gobierno local pretende asegurarse que a los ciudadanos les llegue a sus casas una sola visión edulcorada o distorsionada, pero siempre machacona y tendenciosa, de la realidad local.

Pongamos que hablo de Sanlúcar y los medios de comunicación son un semanario y una televisión, todos deberíamos saber ya quienes son los personajes que se prestan con tanta dedicación a esas actividades y a cambio de qué.

Para terminar, no me resisto a recordarle la reflexión del polémico filósofo francés Jean-François Revel al respecto: “La tarea más dura del periodismo consiste en remontar la resistencia que a la divulgación de la verdad oponen los prejuicios, los intereses, los idiotas y los cobardes".


Puño en Alto

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