29 de octubre de 2020

…Y AL FINAL NO SE FUE, NO SE FUE

 Anunció que se iba con un discurso pretendidamente grandilocuente en lo emocional que expresaba una supuesta frustración y decepción, no exento de patrioterismo casposo en lo nacional como en lo local. No se fue por el fascismo irredento que resume por los cuatro costados la formación política por la que se presentó en mayo de 2019, ahí no se sentía incómodo, sino porque se había convertido en un chiringuito cortijero de todo por la pasta, y eso si que le incomodaba, según sus propias palabras.

Todo lo ocurrido hace apenas un mes me ha hecho recordar la canción de José Luis Perales, esa que en su día levantó alguna que otra polvareda allá por 1979, que decía:

Ayer se fue,
tomó sus cosas y se puso a navegar,
una camisa, un pantalón vaquero y una canción.
¿Dónde irá? ¿Dónde irá?
……………
Y se marchó
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó estelas en el mar.

Me lo ha recordado porque nada de esto ha pasado. Sigue estando y en el mismo sitio donde estaba, representando a lo que decía no querer representar, por lo que podemos decir sin temor a equivocarnos que, al igual que otro concejal en la misma corporación sanluqueña autollamado a asaltar los espacios celestiales, que se ha ido, pero poco.

¿Qué ha obrado el milagro? Pues una cosa tan sencilla como prosaica: la pasta, en forma de asignación al grupo municipal y un contrato de funcionario de empleo. De irse al grupo de los "No Adscritos" perdía la asignación económica municipal que recibía su grupo, así como, el contrato a un funcionario de empleo. Decía querer huir del chiringuito aquel, pero lo que ha demostrado es que, ya que no le dejaron pertenecer al grupo de privilegiados del aquel chiringuito, pues en menor medida, se monta su propio chiringuito. ¡¡Viva España y Viva Sanlúcar!!

Al final, en ambos casos no se han ido o, mejor dicho, ya que hasta ahora no han comunicado formalmente ante la corporación municipal el abandono de la formación política por la cual fueron elegidos concejales se han ido pero poquito y no por otra cosa que por el dinero. Me permito recordarles a lo que suena sus actitudes con unas estrofas de un poema, no del poeta Martínez Sarrión ni de Francisco Ayala, sino aquello que decía Quevedo de forma tan atinada: “Poderoso caballero don dinero pues da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero, dando calidad al noble como al pordiosero”.

Y ahí están, calentando el sillón del pleno municipal, sin pena ni gloria, sin presentar iniciativa alguna si las tuvieren, ya que las tendrían que presentar bajo la denominación de la formación política que han abandonado, cosa que al parecer abominan, poniéndose la coherencia y la dignidad por montera para salvar un asunto mayor en el ejercicio de sus intereses particulares que poco o nada coincide con el interés general que implica de forma inherente el ejercicio de sus cargos públicos.

Aunque no creo lo que se suele decir de que los extremos se tocan, hay ocasiones en que no hay más remedio que reconocer que ciertos comportamientos de extremos se tocan, sobre todo cuando se trata de coherencia, esperando que no cunda el ejemplo. Del mismo modo, que tampoco creo que existan necesariamente celestinas que hayan ayudado, animado o protegido, pero como las meigas, haberlas haylas y ostentando relevante responsabilidad municipal.

Termino para no cansar ni cansarme con tanta hipocresía, recordando nuevas estrofas de la citada canción de Perales:

 Y se durmió
y la noche le gritó: Dónde vas,
y en sus sueños dibujó gaviotas,
y pensó: Hoy debo regresar.

Y claro que regresó, pero no yéndose. ¿A dónde iba a ir si no?



Puño en Alto

26 de octubre de 2020

LOS PAGAFANTAS



No voy a entrar a valorar aquí el pseudodebate ni el resultado de la moción de censura, porque creo que ya suficiente se ha dicho y escrito al respecto, tan solo diré que me pareció un teatrillo de marionetas sin fundamento y de desenlace previsible en el que sus personajes se daban mamporros unos a otros en medio del jolgorio de los asistentes, en este caso sus señorías, que aplaudían entusiasmados como niños a cada porrazo que se lanzaban.

Tampoco es mi intención entrar a valorar más allá del oportunismo la diatriba política y personal de Casado contra Abascal y viceversa, a pesar de que muchos pretendan ver en la intervención del líder del PP un arranque democrático que aunque inusual pueda proyectar un presunto distanciamiento definitivo del PP respecto de la ultraderecha fascista que inequívocamente representa Vox en nuestro país. Y digo bien, inusual y presunto. Respecto a Vox, solo diré que representó fielmente el papel de aquel que va a por lana y al final sale trasquilado.

Mi interés se centra en las consecuencias del debate, pero no para el PP ni para Vox ni para el gobierno llamado progresista. Mi interés está en las consecuencias para el pueblo, para esa mayoría social que viven en donde gobierna el PP y Cs con el apoyo de Vox.

Aunque Abascal en el propio debate se mostró contrariado y perplejo ante las duras críticas de Casado, afirmó que el ataque político y personal sufrido, que al parecer no esperaba del PP, no iba a tener consecuencias en el apoyo que su formación política presta a los gobiernos de PP-Cs en las comunidades autónomas de Andalucía, Murcia y Madrid y en un buen número de municipios, incluyendo en el de la capital madrileña. Sin embargo, poco tardó el representante de Vox Andalucía en anunciar que dejaba en suspenso las negociaciones para los presupuestos de 2021 para esa comunidad. Y aquí quiero detenerme.

En modo alguno Vox va a dejar caer el gobierno andaluz por falta de apoyo a los presupuestos, pero va hacer pagar bien caro el vapuleo que recibió su presidente nacional en el citado debate. Esa factura se va a plasmar en más recortes sociales, sobre todo en la educación y sanidad pública y más inversiones para la educación concertada y profundizar en la externalización de servicios sanitarios, así como, menos gastos para atender la dependencia, sin olvidar bajar aún más los impuestos a los que más tienen y más ganan en la Andalucía.

Ya el chico de los recados de la Junta de Andalucía, Juan Marín también conocido como “El Torrijas”, al conocer la decisión de Vox Andalucía, se apresuró a lamentar públicamente lo ocurrido en Madrid para congraciarse con los ultraderechistas andaluces, pero no nos equivoquemos, no ha sido por un temor a lo anteriormente expuesto, sino porque su culo político, muy dañado y menos considerado en su formación política, por cierto, está más en un hilo todavía de llegarse a un adelanto electoral en Andalucía. El pragmatismo que algunos dicen reconocer en Marín, no va más allá de “ande yo caliente, ríanse la gente” y llegado el caso de atender al más que seguro chantaje de Vox para la aprobación de los presupuestos andaluces, no tendrá duda alguna en aceptar lo que sea para seguir con su sueño hecho realidad. Por su parte, el PP andaluz ya lo dijo todo al retirar el tweet del PP que decía “SI A ESPAÑA, NO A VOX”, poco después de que el representante andaluz de los ultraderechistas saliera con un pantallazo de dicho tweet en las manos. Por tanto, de Juanma Moreno y de Juan Marín solo hay que esperar barra libre a las nuevas exigencias de Vox en Andalucía.

Por todo ello, creo que la mayoría social en Andalucía y en gran medida también en Murcia y Madrid, tan necesitadas de unos verdaderos presupuestos sociales tendentes a contrarrestar los efectos económicos y sociales de la pandemia se va a convertir en los “paga fantas” del fiestón dialéctico que se marcaron PP y Vox en el debate de la moción de censura.


Puño en Alto

12 de octubre de 2020

¿POR QUÉ LLAMARLE MUNICIPALISMO CUANDO SE TRATA DE POPULISMO O ELECTORALISMO?

 Del término municipalismo se está haciendo un cierto abuso, incluso incompatibles y contradictorios. No se puede entender como municipalismo toda realidad política que acontece dentro de los límites físicos de un término municipal, principalmente porque, tal como defienden algunos, no todo lo municipal es municipalista.

Recalificar terrenos para que un constructor, amigo o no, emprenda el proyecto de una macro urbanización dentro de los límites de un municipio, haga un negocio redondo en forma de política municipalista de vivienda, destruyendo zonas protegidas, sin tener en cuenta que las graves consecuencias medioambientales no pueden estar supeditadas a unos determinados beneficios económicos, máxime cuando los perjuicios medioambientales pueden sobrepasar dichos límites locales, nada tiene que ver con una verdadera política municipalista. Es lo mismo que un alcalde, que después de llevar años regando redes clientelares, pretenda vender los presupuestos como municipalistas porque el 0,5% del mismo se ha establecido de manera compartida con los vecinos.

Si en una población muy cercana a un municipio existe un centro comarcal, de reconocido prestigio nacional e internacional, que presta servicios de atención temprana a niños con problemas con novedosas terapias y el alcalde de este municipio decide crear un centro municipal de atención temprana a través de la concesión a una supuesta fundación sin ánimo de lucro con la excusa de que así las familias afectadas no tendrán que desplazarse a esa población que dista apenas 20 kilómetros, por mucho que lo quiera vender como una iniciativa para mejorar la calidad de vida de la treintena de familias afectadas, poco o nada tiene que ver con una auténtica política municipalista y sí con una política populista, máxime si tiene que recurrir a la consabida creación de empleo como argumento a favor de la iniciativa.

Son ejemplos que reflejan de forma meridiana la perversión del término municipalista que hacen algunos gobiernos locales, que más tienen que ver con un populismo provocado por el miedo en el cuerpo creado por unos exiguos resultados electorales o por otras razones aún peores, que algunos lo denominan como capitalismo de amiguetes o ambas circunstancias a la vez.

Entrar en estas prácticas es abrir un camino en el que se sabe como empieza, pero nunca como se acaba y, en tal caso, nunca bien, sobre todo para los ciudadanos.

A buen seguro que algunos de mis posibles lectores querrán identificar estos ejemplos con lo que viene ocurriendo en un pueblo gaditano de la Costa Noroeste, feudo tradicional de la izquierda y que elecciones tras elecciones, más por deméritos de los dirigentes de esta izquierda local, que por méritos de los grupos de la oposición, va perdiendo apoyo a pesar de la inequívoca idiosincrasia izquierdista de la población. En 2019, el partido que gobierna ganó las elecciones municipales con una diferencia de poco más de 200 votos con los socialistas. Y estos resultados, en vez de servir de reflexión para su alcalde y concejales de gobierno y, por ende, su partido, han decidido abandonar el municipalismo propio y diferenciador de la izquierda real, para entrar en un populismo efectista y electoralista que no presagia nada bueno para el pueblo y el proyecto de izquierda transformadora que dicen preconizar.

En definitiva, el término municipalismo, vaciado de su verdadero contenido, se viene utilizando en gran medida como salvoconducto con el que se pretenden proteger a la vez de cargar de razón por quien lo usa, cuando en realidad es populismo cuando no, puro electoralismo.

En cualquier caso, el municipalismo no es ni la panacea desde donde poder hacer frente a los problemas económicos y sociales locales, ni el último recurso como lucha contra la ofensiva neoliberal, ni tampoco la excusa perfecta desde donde acometer iniciativas de dudosa rentabilidad para el interés general.


Puño en Alto

6 de octubre de 2020

UN AVESTRUZ, UN CONCEJAL

 


El avestruz es un ave que tiene un curioso comportamiento ante una situación de riesgo. Consiste en meter la cabeza bajo el suelo, dejando expuesto el 95% de su cuerpo a las circunstancias externas supuestamente adversas esperando que dicho riesgo desaparezca.

Este llamativo comportamiento ha servido para que en psicología se haya desarrollado el término conocido como “síndrome del avestruz” para explicar, por una parte, un miedo incontenible a ciertos factores de riesgo y, por otra, a la incapacidad de hacer frente a determinados hechos o circunstancias que desagrada o no se pueden justificar, llegando incluso a negar esa realidad.

Algo o, más bien, mucho de esto se está poniendo cada vez más patente en la actitud de un determinado concejal de nuestro Ayuntamiento, sobre todo en las redes sociales. De esta manera, en cuanto le llega algún post o comentario respecto a alguna de sus actuaciones, contradicciones o incoherencias que no es de su agrado o le incomoda porque se siente incapaz de justificar, aunque sea mínimamente, acto seguido bloquea al autor del post sin más, pretendiendo con ello que lo descrito respecto a su actitud en esos comentarios desaparezcan, igualmente sin más.

En su caso, su miedo a la verdad o imposibilidad manifiesta de justificar le lleva a huir de esa realidad, metiendo la cabeza en suelo dejando a la interperie toda su inconsistencia política. El síndrome del avestruz que se ha apoderado de este concejal tras el espectacular batacazo electoral de 2019 en el que su formación política perdió dos tercios de la representación municipal que poseía le sigue determinando la percepción de la realidad que continua sin asumir. Sigue engañándose a sí mismo con una narración que consiste en negar la realidad, así como, buscar culpables externos de la debacle electoral y cuando alguien le señala que básicamente es el resultado de su incompetencia, de sus bandazos cuando no conchaveo con el gobierno local y una falta de coherencia recurre como único argumento a huir de esa realidad, llegando a negar no solo esa realidad sino también la existencia, al menos en las redes sociales, a quienes se atreven a poner en solfa sus actitudes.

No menos huidizo se manifiesta si se le recuerda que desunir para después pretender componer solo funciona en los puzles y no en política por muy oportuno que sea el nuevo traje político elegido para supuestamente componer y que irse sin materializar su marcha, estando sin estar, hasta ahora solo era propio de la derecha y de quienes pretenden hacer de la política su modus vivendi.

Venido y ungido, él y los suyos, para ganar los espacios celestiales por asalto, cambiar el orden de las cosas para regenerar todo lo susceptible de regenerar y más, ha quedado en un mero remedo de sí mismo y se le puede reconocer por ahí blandiendo megáfono tras pancarta como alma en pena pretendiendo recuperar de nuevo lo que no supo mantener, en el mejor de los casos, por ineptitud.

Al avestruz no se le reconoce intelecto propiamente dicho para poder discernir lo inútil y vacuo en su actitud escapista o negacionista de la realidad, al concejal ……………..



Puño en Alto

3 de octubre de 2020

SEÑOR MARTINEZ, CIERRE LA PUERTA AL SALIR

 


Dicen que se fue sin irse dando un portazo, que contrariando al gran cantante y mejor poeta Joaquín Sabina, no sonó a signo de interrogación.

No sonó a signo de interrogación porque quedaron meridanamente claro los motivos por lo que se va de su formación política, por llamarla de alguna forma, según sus propias palabras. Porque considera que es un chiringuito para ganar dinero rebosante de enchufismo, amiguismo y mediocridad, suponiendo toda la maquinaria de marketing, una empresa con estructura piramidal lo más parecido a una mafia cuyo discurso solo se sustenta en un "Viva España" y mover las banderas, se siente estafado porque se trata de una gran farsa y un fraude. Así se despidió despotricando contra su partido con una larga ristra de lindezas referidas a la formación política a la que ahora denosta y repudia.

Igualmente no sonó a signo de interrogación los motivos por los que nunca se iría de ese mismo partido. Porque al no decirlo quedó claro que esas otras características y señas de identidad de ese partido no le inoportunan ni le incomodan en modo alguno y por lo que se debe entender que esta de acuerdo con ellas.

Así pues, la homofobia que resuma el discurso político, la xenofobia que lo impregna, el antifeminismo rozando la misoginia, la arrogancia clasista, la añoranza de la dictadura franquista, el populismo rancio y casposo entre otras, al parecer no son causas para abandonar esa formación política.

Lo que si sonó a signo de interrogación son los motivos por los que mantiene su acta de concejal. Y me permito recordarle que en alguna ocasión, lo legal esta reñido con lo ético y moral. Y este es un caso paradigmático de ello. Efectivamente, le asiste la legalidad para no tener que entregar su acta de concejal, pero hacer uso de esa legalidad esta reñido con lo ético y moral en política, esa que usted tan vehementemente dice querer abanderar.

Señor Martínez, hágase un favor y, su vez, a los sanluqueños, márchese a su casa, porque en apenas un poco más de un año, usted ha demostrado a propios y extraños que estando en su ex partido y ahora fuera, usted en política no sirve ni para estar escondido, por muy mucho español que pretenda ser y vivas España que exprese al viento con voz y tono grandilocuente, porque tardar cerca de dos años en darse cuenta de donde estaba, no dice nada a su favor. De lo contrario, hay quien podrá pensar que usted pretendió aspirar a pertenecer a esa élite y disfrutar de sus privilegios, a esa misma que ahora vilipendia y al ver cercenadas sus aspiraciones, arremete contra ella.


Puño en Alto

2 de octubre de 2020

EL CLASISMO SEGREGACIONISTA DEL PP

 

Imagen del artículo en Nueva Revolución

Puede que nadie estuviera preparado para la catástrofe que se avecinaba, pero no cabe duda que con ciertos actos responsables, la tragedia hubiera sido más pequeña. Mientras un barco se hundía, la melodía de una pequeña banda de música distraía a los pasajeros de primera clase que andaban buscando su seguro asiento en los botes salvavidas. Al mismo tiempo, miles de personas -a los que se denominaba de tercera clase– habían sido encerrados en los pasillos de sus camarotes, viendo como el agua no paraba de subir y como, si nadie lo evitaba, quedarían todos bajo esas frías aguas de las que se les había prohibido escapar. Y, por supuesto que nadie lo evitó. Estoy seguro de que saben perfectamente a que filme estoy haciendo alusión.

Bien, nos alejamos de ese frío océano y ponemos los pies en la tierra. Ante los alarmantes datos sanitarios que muestran que solo en Madrid se encuentra el 30% de los positivos nacionales, Ayuso y su pésimo consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, se atreven a tocar una última canción cuya letra dice lo siguiente: los madrileños tienen que elegir entre ser virus o vacuna, cargando de esta manera toda la responsabilidad de la pandemia y esta segunda ola sobre los madrileños, especificando que el alto porcentaje de contagios en la comunidad es «por el modo de vida que tiene nuestra inmigración en Madrid«.

Pero cuando dice eso, Ayuso no se está refiriendo a cómo por culpa de su nula gestión, numerosos barrios obreros han quedado totalmente desatendidos, viviendo la población de forma aglomerada con sus centros de salud cerrados o totalmente colapsados debido a la falta de medios y personal sanitario, obligados a circular en transportes públicos que ni de lejos cumplen las medidas de seguridad (a pesar de que el gobierno madrileño tiene el descaro de afirmar que son seguros). Tampoco se está refiriendo a como esos inmigrantes han estado poniendo en peligro su salud mientras ejercían sus trabajos en hospitales, en el transporte de mercancías, cuidando personas mayores y llevando a cabo todos aquellos servicios esenciales sin los cuales el resto de madrileños no habrían podido seguir adelante en esta pandemia.

No, Ayuso se refiere a otras cuestiones en las que ella pone el foco de atención -la ocupación y delincuencia que, según ella son consecuencias del covid-19- para que así su desastrosa y macabra gestión no esté en el punto de mira.

La solución que se le han ocurrido proponer es restringir duramente los desplazamientos y actividades «no importantes» en ciertas zonas, bajo el argumento de que se trata de áreas donde la incidencia de covid-19 es superior. Y lo cierto es que a nadie le ha sorprendido que precisamente haya puesto esas restricciones en los barrios obreros, en aquellas zonas más humildes y donde se presenta más precariedad debido a la dejadez del gobierno madrileño. Tampoco es casualidad que en estas zonas sea donde los contagios se expanden más deprisa al no disponer de los mismos medios y recursos para afrontar el virus como otras zonas, no pudiendo así cumplir con la medida de distanciamiento social entre otras cuestiones.

Son muchos los que han criticado estas medidas por ser muy injustas y por tener un fuerte carácter clasista. Quien no ha mostrado su malestar ha sido el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, que ha evitado opinar sobre la gestión de Isabel Díaz Ayuso y se ha atrevido a reafirmar que ambos gobiernos son conscientes de que «estamos inmersos en una lucha epidemiológica, no ideológica«;  pasando por alto que fue Ayuso quién NO envío a los 40 centros y hospitales de la red privada de salud de Madrid el protocolo que SÍ envío a los centros públicos, discriminando y dejando morir a los ancianos de segunda y tercera clase y, ahora, llevando a cabo un confinamiento selectivo donde, en resumidas cuentas, se les prohíbe a los afectados el pasear por un parque o tener libertad de ocio, pero se les obligará a ir a los barrios de primera clase en transportes públicos no seguros, para que así sigan trabajando para los otros, para servir a los que no tendrán esas restricciones, utilizando de forma miserable como argumento la criminalización de la pobreza.

Y es que este lunes el gobierno madrileño de Ayuso ha llegado a un acuerdo con el gobierno central de Sánchez, para crear en conjunto un gabinete y así coordinar una estrategia contra la expansión de la pandemia en la comunidad de Madrid, siendo una prioridad para Ayuso -y siendo aceptado por Sánchez- un refuerzo en el número de agentes de seguridad, pretendiendo de este modo parar este virus con multas y policías, cerrando las puertas a esas personas para que así les sea aún más difícil escapar de las frías aguas, en vez de apostar por medios tan lógicos como: reforzar la atención primaria y hospitales, contratar suficientes unidades móviles de atención Covid, reforzar profesorado y apoyo al alumnado más precario, reforzar el transporte público y servicios sociales y, por supuesto, contratar más rastreadores.

Precisamente con este último punto -los rastreadores- Ayuso ha llevado a cabo una de las peores gestiones que se han conocido en beneficio propio y poniendo en peligro la salud de miles de ciudadanos. En agosto adjudicó contratos a 22 rastreadores a la empresa privada QuirónSalud por la cifra de 194.000€ para un período de 3 meses, bajo la excusa de que no había tiempo de formar a los rastreadores necesarios.

Miente, obviamente tiempo si ha tenido, pues desde marzo ya se venía señalando que tener rastreadores preparados sería algo clave para esta segunda ola. Teóricamente, según su población, Madrid debe contar con unos 1.000 rastreadores y, 4 meses después, en Madrid solo había 400, siendo claramente insuficientes al igual que los botes salvavidas que tenía disponible aquel barco insumergible. Todo esto sin olvidar que el gobierno madrileño hizo una campaña para recluir a voluntarios para que ejercieran de rastreadores sin cobrar ni un euro e ignorando la lista de 1.798 profesionales a los que podía reclutar para trabajar como rastreadores que el colegio de Madrid le facilitó.

¿Qué estuvo haciendo esos cuatro meses Isabel Díaz Ayuso y su equipo?, cabe preguntarse. Pues estuvieron tocando varias melodías. Se les vio bastante preocupados en ganar el primer puesto en hacer críticas a la gestión del gobierno central, donde competían con su socios de gobierno Cs, mientras pedían a toda prisa que Madrid pasara de fases hasta la llamada nueva normalidad, prometiendo la contratación de todos los profesionales necesarios y hacer una buena gestión cuando tuvieran en sus manos las riendas de la comunidad.  Emplearon sus energías en defender los insanos menús escolares de comida rápida que estuvieron repartiendo a los menores más vulnerables, a la vez que han promovido un descuento de casi un 40% en el comedor social a hijos de miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, favor que probablemente devolverán muchos de ellos poniendo orden en las zonas afectadas por las injustas restricciones. Ayuso ha estado ocupada haciéndose grandes reportajes de fotos a la llegada de aviones cargado con material sanitario, derramando falsas lágrimas en medio de una misa o posando como «La Dolorosa» en medios que dan la misma vergüenza que su ineficaz gestión. Se esforzó profundamente en no mostrar ninguna responsabilidad actuando como una líder de masas, cuando en el cierre del hospital de campaña IFEMA (cuya gestión y despropósito gasto económico merece mención aparte, y cuya reapertura están preparando) no cumplió ni siquiera con las medidas de seguridad. También salió en defensa de las ridículas y aberrantes protestas que llevaron a cabo -en contra de las medidas sanitarias- vecinos de los barrios más lujosos que se quejaban del confinamiento que ellos sufrían (olvidándose que se estaba ejerciendo sobre toda la ciudadanía española), mientras que ahora condena las protestas de quiénes están cansados de sus medidas clasistas que vulneran sus derechos. Y no olvidemos que estuvo distraída invirtiendo un millón de euros en la Iglesia (para contratar a curas que asistan a los hospitales), cobrando así la Iglesia por el silencio que guardó y aún guarda ante el escándalo tan grande que supuso otra decisión política de la gestión de Ayuso: el acto criminal que cometió con cientos de ancianos a los que privó que llevaran a hospitales. Como vemos, sí que han estado ocupados.

Es el modus operandi del PP: los andaluces también están siendo testigos y víctimas del clasismo segregacionista del Partido Popular, pues en cuanto a la gestión de la pandemia se refiere, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha anunciado posibles medidas muy similares a las que se están llevando a cabo en la comunidad madrileña, y no se ha molestado en tomar medidas para reforzar la sanidad o la educación que tanta falta hace.  De la misma forma han actuado para “combatir” los mosquitos que transmiten el virus del Nilo, pues ha fumigado solo en aquellos municipios donde le conviene electoralmente, como en Vejer donde sí gobiernan, y ha dejado fuera municipios como Trebujena, Sanlúcar de Barrameda o Puerto Real, a pesar de que ha habido dos muertos en este último.

Y mientras el barco se hunde, mientras se les priva a los de tercera clase el poder salvarse, cortándoles el paso para que así no puedan acceder a los botes salvavidas que se aguardan solo para esa privilegiada primera clase, Isabel Díaz Ayuso con su equipo siguen distrayendo a la población con sus melodías para esconder así la tragedia y el horror de su criminal gestión.

¿»Virus o vacuna«? La derecha tiene clara su elección.


Puño en Alto

1 de octubre de 2020

CLIENTELISMO COMUNICATIVO LOCAL AL SERVICIO DE LA CAUSA

 Tener como título en su cabecera la palabra “Información”, un medio de comunicación que día sí y día también se dedica a desinformar o, en su defecto, se emplea a reproducir una visión parcial e interesada de la realidad local, cuando no, funciona como aparato propagandístico sin complejos al servicio del gobierno local, no solo supone un sarcasmo, sino más bien una anomalía democrática y social en una ciudad asilvestrada, desarticulada socialmente y en gran medida abandonada a su suerte. Máxime cuando, a pesar de su naturaleza como empresa privada, debe su existencia a una generosa subvención municipal bajo el concepto eufemístico de la promoción a la lectura.


El Clientelismo político, el clientelismo económico y clientelismo social dentro y fuera del Consistorio que se desarrolla desde el gobierno local desde hace muchos años, tiene su complemento pintiparado o requiere para su mayor eficacia de un medio de comunicación puesto al servicio de la causa.

Causa, que no es otra, que loar sin descanso la labor de quien le nutre además de la citada subvención, de una cuantiosa y nunca determinada propaganda institucional en sus páginas.

Dicho lo cual, lo de independiente que igualmente luce bajo su cabecera es una burla a la inteligencia colectiva, un cinismo periodístico que se pone de manifiesto de forma meridiana al comprobarse el trato desigual y discriminatorio que reciben las demás opciones políticas con representación en el pleno municipal. Sobre todo, aquellas que han osado poner en cuestión esa triste y lastimosa realidad o han denunciado en alguna ocasión el dispendio empleado en cuanto a espacio y estilo tipográfico respecto a algo que han pretendido que perjudique personalmente a algún representante de la oposición y, por ende, al partido que representaba.

En definitiva, con este medio de comunicación clientelar al mejor estilo de los existentes en las repúblicas bananeras se pretende que a los ciudadanos llegue un solo discurso y, si para ello, hay que demonizar a los que discrepan, se demoniza sin descanso, o en el mejor de los casos, se le margina u obvia descaradamente.

En dicho medio de comunicación, el rigor informativo o brilla por su ausencia o está absolutamente supeditado al exclusivo efecto propagandístico de un titular y una foto que contente las ansias manipuladoras de quienes les mantiene económicamente y les da razón de ser.

En otra ocasión, hablaré del otro medio de comunicación, en este caso, audiovisual, igualmente sustentado con fondos públicos municipales también puesto al servicio de la causa, que supone la otra pata comunicativa desde la que el gobierno local pretende asegurarse que a los ciudadanos les llegue a sus casas una sola visión edulcorada o distorsionada, pero siempre machacona y tendenciosa, de la realidad local.

Pongamos que hablo de Sanlúcar y los medios de comunicación son un semanario y una televisión, todos deberíamos saber ya quienes son los personajes que se prestan con tanta dedicación a esas actividades y a cambio de qué.

Para terminar, no me resisto a recordarle la reflexión del polémico filósofo francés Jean-François Revel al respecto: “La tarea más dura del periodismo consiste en remontar la resistencia que a la divulgación de la verdad oponen los prejuicios, los intereses, los idiotas y los cobardes".


Puño en Alto

Última entrada publicada:

12 OCTUBRE O LA HOGUERA DE LAS VANIDADES

La Hoguera de las Vanidades es el título de la novela de Tom Wolfe en la que trata de explicar hasta qué punto el dinero y la fama resultan...

Artículos más populares del mes...