27 de junio de 2019

NO HAY NADA QUE UNA MÁS QUE LA MAMANDURRIA DE LO PÚBLICO

 

Imagen del artículo en Nueva Revolución

El chantaje teatralizado y mantenido -hasta el último minuto- por la ultraderecha a no apoyar los presupuestos andaluces, puso al gobierno andaluz y, en concreto, al vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, al borde de un ataque de nervios, fundamentalmente al ver su estatus -nunca antes imaginado- en verdadero riesgo.

En todas las imágenes de aquellos días, se podía ver a Juan Marín con la cara como una puerta desencajada, sudando la gota gorda con la camisa que que no le llegaba al cuello, hasta que el portavoz de la ultraderecha montaraz en el parlamento, cuasi perdonando la vida a Moreno y a Marín, dio marcha atrás retirando su enmienda a la totalidad a los presupuestos andaluces. El respiro de alivio fue tan grande que -en lo más parecido a un gesto de genuflexión, de sumisión y agradecimiento- Marín rindió pleitesía al amo que lo había perdonado, que afortunadamente fue recogida en una foto que pasará a los anales de la desvergüenza política.

La pleitesía de Marín se ha traducido en una considerable merma en las partidas presupuestaras en inversiones contra el desempleo, entre otras, así como con el trágala de la terminología de violencia intrafamiliar contra la mujeres y no violencia de género como hasta ahora.

Igualmente, no se le ha visto nada molesto e incómodo y si pronto dispuesto a justificar y restar importancia a la penúltima metedura de pata del impresentable Consejero de Sanidad, Jesús Aguirre, cuando dijo aquello de «lo fácil es llegar y el chupetón» en referencia a las mujeres que deciden optar por su derecho al aborto. Por cierto, ¿a qué esperan PSOE y Adelante Andalucía para exigir la dimisión del Consejero de Sanidad y, en su caso, presentar la reprobación en el Parlamento?

Tampoco se le ha visto incómodo con las manifestaciones en redes sociales del presidente del grupo parlamentario, el ultraderechista Francisco Serrano, sobre la sentencia a la Manada del Tribunal Supremo. El exjuez Serrano, defendió los argumentos de la defensa al considerar que la sentencia del Supremo está «cargada de condicionantes mediáticos y políticos«, «altera todas las garantías constitucionales» y está «dictada por la turba feminista supremacista«.

Juan Marín, conocido en su ciudad natal, Sanlúcar de Barrameda, en tono jocoso como «el andaluz de pro» y por ser independiente hasta de sus propias ideas, no se ha sentido en modo alguno incómodo, probablemente porque no hay que enfadar a quien sustenta de facto su gobierno y de hecho a su estatus personal. Y es que para Juan Marín, no hay nada que una más que seguir chupando de la mamandurria de lo público, o como suele decir en confianza «si hay que ir se va y si hay que arrodillarse hasta terminar con las rodillas encalladas, se hace, porque con las cosas de comer no se juega«.

Por cierto, el considerado todopoderoso y monolítico, Clan de la Manzanilla de Juan Marín, ya no es tan clan ni tan monolítico. En los mentideros políticos se dice que hay graves disensiones en el grupo que está llegando hasta la dirección actual de Cs en Sanlúcar de Barrameda. Marín no estuvo en el Pleno de Constitución de la Corporación el pasado día 15 de Junio, si estuvo Elena Sumariva, su mano derecha, quien pasó absolutamente desapercibida y desatendida por su antiguos compañeros.

 Pero a buen seguro es que la común mamandurria de lo público de todos, servirá para restañar diferencias y cerrar heridas.


Puño en Alto


🔴 NOTA: Este artículo está publicado en 👉🏾 Nueva Revolución

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